El granito milenario de Trujillo como refugio de criaturas mitológicas subliminales
Desde la prehistoria más olvidada las piedras han sido testigo del lento transcurrir del tiempo en este rincón de la galaxia, piedras que han sabido sostener todas las iniciativas de la vida hasta la aparición del hombre erecto y su afán constructivo.
Trujillo es uno de los batolitos más espectaculares de la península Ibérica, donde los humanos no tardaron en encontrar refugio entre sus canchos y establecer un asentamiento permanente usando la piedra de granito como principal elemento de construcción y los mismos canchos como cimientos.
Trujillo y su deambular por la historia ha propiciado sin querer la pervivencia de estos seres mitológicos subliminales en sus calles, que contemplan impasibles el deambular de nuestra banal presencia. Este proyecto está encaminado a revelar misterios para la mirada despierta: hay un dragón detrás de cada esquina.
Arrastra la barra divisoria con el ratón o el dedo para contrastar el cancho original con el trazo del dragón dormido revelado en la piedra.
Fotografías de alta resolución que documentan la majestuosidad geológica, muros ciclópeos y rincones del casco histórico donde reposan los dragones.